La mejor manera de tener en cuenta al beneficiario es hacerlo participar
Muchas escuelas han sido instaladas y construida gracias a las gestiones y al esfuerzo comunitario. La educación de los hijos es uno de los logros más valorados por los padres de familia. Por eso, los padres de familia y comunidad constituyen un excelente aliado de la escuela, del director y de los maestros, para lograr los objetivos, ya que tienen metas comunes. A pesar de tener metas comunes, muchas veces surgen conflictos, pero también existen muchas maneras de solucionarlos. Si consideramos que todos los beneficiarios pretenden lo mismo, estamos de acuerdo en que el trabajo en conjunto para lograr estos objetivos producirá mejores y mayores resultados que el esfuerzo aislado de una de sus partes.
La escuela está en la comunidad y la comunidad está en la escuela
En muchas comunidades, el maestro juega un papel importante: asiste a las asambleas comunitarias, ayuda a la redacción de actas, discute sobre la forma de hacer las gestiones y participa en actividades conducentes a resolver problemas comunitarios. Así también, los detalles de la cotidianeidad de la vida escolar le dan a la escuela una presencia importante y especifica en la comunidad.
Cabe mencionar que cada escuela es distinta, cada escuela tiene su propia identidad, y que los alumnos también traen consigo los problemas de la comunidad y de las familias. Al hablar de los padres de familia participes de la calidad educativa, ellos tienen ciertas expectativas, que se convierten en exigencias, en demandas, cuando las cosas no marchan como ellos desean. Es por eso que se organiza una Sociedad de Padres de Familia.
Algunas ideas sobre cómo propiciar la participación de los padres de familia y comunidad[1]
· Trabajo desde el aula: dejar que la comunidad entre al aula. Aceptar y respetar a los alumnos con problemas emocionales y físicos. Cabe destacar que parte del tiempo del aula se destine para que los alumnos trabajen por cuenta propia. Al hacer esto se debe utilizar trabajo organizado y guías de estudio, para que los alumnos puedan evaluar su propio progreso, con el objetivo de diagnosticar sus problemas y saber qué apoyo solicitar a los padres de familia.
Ø Aprovechar los valores y actitudes de los alumnos para propiciar relaciones cercanas entre ellos.
Ø Involucrar a los padres de familia y comunidad en tareas escolares de los hijos, de esta forma reforzamos vínculos hijos-padres.
Ø Hacer participar a personas de la comunidad en la impartición de clases específicas. Son experiencias motivadoras y ampliaran los conocimientos sobre los oficios y habilidades de los exponentes que den la clase.
· Crear un ambiente familiar que propicie el aprendizaje: algunos factores de la vida cotidiana afectan el trabajo académico de los alumnos.
Ø Nutrición: una dieta balanceada y mejorar los hábitos alimenticios.
Ø Higiene: establecer las relaciones causa-efecto de una mala higiene y los problemas de salud, sobre todo los gastrointestinales.
Ø Salud: prevención de enfermedades, importancia de las vacunas y primeros auxilios.
Ø Conocimiento de las etapas de desarrollo del niño y sus requerimientos: importancia de la necesidad de afecto, comunicación entre padres e hijos.
Ø Conocimiento de la importancia de un ambiente familiar estable y afectuoso para el buen desarrollo de los niños: conocer las consecuencias de los vicios, pleitos y violencia en el seno familiar.
Ø Apoyos familiares al trabajo escolar de sus hijos
· Apoyo especial de los padres a los alumnos rezagados y/o a los que presentan problemas especiales de aprendizaje: los alumnos que tienen problemas de rezago escolar, coinciden con que sus padres son los que no asisten a las reuniones programadas y no están pendientes del trabajo de sus hijos. Los maestros deben lidiar contra estas limitaciones.
· Otros aspectos en los que se pueden establecer relaciones entre la escuela y la comunidad: se deben formar vínculos entre los alumnos de grados superiores y asesorar a los de grados inferiores. Incluir al Consejo Técnico y a la Asociación de Padres de Familia también resulta útil para establecer planes de mejoramiento y fortalecer las relaciones entre escuela y comunidad.
Lo anterior se puede lograr si se destina un poco de tiempo a reuniones con los padres de familia, para conocer las fallas y planear soluciones, así como llevar a la práctica las sugerencias anteriores y después de un lapso de tiempo, analizar los avances.
La participación de la comunidad se traduce en mejor aprendizaje
Las sugerencias anteriores requieren un trabajo adicional. Sin embargo, las experiencias de vinculación escuela-comunidad han demostrado que los esfuerzos en este sentido comienzan a rendir frutos en el sentido de facilitar la realización del trabajo propiamente académico. De la misma manera en que se estimula a los participantes. El proceso de búsqueda permanente de mayor calidad de aprendizaje entre los alumnos se verá fortalecido en la medida en que ello involucremos a todos los que comparten ese mismo objetivo.
Schmelkes, Sylvia (1995) Capítulo IX La calidad necesita de la participación de la comunidad, Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas (pp. 101-116) México; SEP (biblioteca para la actualización del maestro)
Comentario:
En este capítulo se reafirma la importancia de la participación de los padres de familia y sociedad en la calidad y en el proceso educativo, porque de ésta forma conoceremos parte de las inquietudes, demandas y exigencias de los propios beneficiarios. La autora nos describe algunas estrategias que se pueden implementar para involucrar a más padres de familia y a la sociedad, menciona que los detalles de la cotidianeidad hacen la diferencia y está en lo cierto, ya que si el maestro se involucra más con la sociedad y la sociedad recibe y apoya al maestro, se forma un vínculo que facilitará la tarea del maestro. Aunque esta labor parece fácil, exigen un poco de tiempo extra y convocar a los padres de familia y sociedad a juntas y reuniones, pero a fin de cuentas, todos buscan lograr los objetivos comunes.
[1] El libro está dirigido para maestros y directores, es por eso que menciona en todo un apartado sugerencias sobre cómo involucrar a padres de familia y comunidad. Mencionaré los que considero más importantes y de forma muy general, sin basarme en casos específicos
La mejor forma de que nuestras exigencias como comunidad sean escuchadas es involucrándonos en éste proceso de cambio por la calidad, si bien es cierto que la autora nos menciona las estrategias que podrían adaptarse a los entornos en que nos desarrollemos como docentes, es importante que se tenga creatividad a la solución de problemas y hagamos las nuestras para poder satisfacer con mayor determinación a la comunidad.
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